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Historia

La primera referencia verídica documental es la del torrente de Mosterio, que figura en la carta de población de la Selva del Camp del 1164; en 1204 se menciona como parte integrante del término de Reus el "loco ocato Mosterium". En 1565 se habla del Moster, forma que es la que se mantiene viva y en uso en la tradición oral de la gente de la comarca, y en 1582 se impone la grafía Almoster. En 1204 el señor de Reus, Bernet de Bell-lloc, cedió las dos terceras partes del lugar a Bartomeu de Moster haciendo constar que formaba parte del término de Reus. El mismo año surgieron graves enfrentamientos entre los dos señores, que forzaron al camarero a imponer una concordia en la que se reconocía a Almoster el derecho de tener alcalde propio, aunque formaban un único término, a cambio de pagar un tributo a Reus. A pesar del aparente acuerdo, la tensión continuó hasta que, en 1206, el camarero adquirió la señoría de Almoster por compra. Una vez se extinguió la camarería en el 1539, se renovaron los pleitos sobre si Almoster dependía o no de Reus. El 20 de mayo de 1599 los hombres de Almoster y los de Reus firmaron una concordia, en la que los primeros reconocían que eran un cuartel edificado dentro del término de Reus. Por este motivo, los de Almoster tendrían que pagar cada año una contribución única y total de 12 libras, mientras que a cambio se les reconocía el derecho de nombrar jurados, hacer ordenaciones, imponer impuestos y se les eximía de tener que contribuir en cualquier otro de los gastos colectivos de Reus. La concordia fue plenamente vigente hasta 1717, en que se suprimió en parte, seguramente como consecuencia de la aplicación de la Nueva Planta borbónica, y en parte continuó en uso hasta el 1841. La pertenencia de Almoster al término de Reus fue confirmada por el arzobispo Joan de Montcada en 1621. El arzobispo, que desde la extinción de la camarería era el señor y barón del lugar, había delegado en el alcalde de Reus el derecho de la jurisdicción civil y criminal. En el año 1512, y con motivo de la construcción de la Prioral de San Pedro, Reus decidió obligar a sus ciudadanos a cumplir su turno en la construcción de la Prioral, o a la penalización en caso contrario a pagar el salario de un sustituto, según una norma que incluyó también a los habitantes de Castellvell y Almoster, localidades sufragáneas de la iglesia de Reus.

Almoster, donde durante la época medieval residía una comunidad judía, fue un pueblo amurallado; de la estructura de defensa sólo se conserva el recuerdo de tres portales en el lugar. La primera referencia demográfica es de 1497, en el que dispone de 12 casas, que habían pasado a 18 en 1515, a 24 en 1553 y otra vez a 18 en 1563. Conviene destacar que de manera primeriza es documentado el cultivo de avellanas en el término, ya en 1520 hecho que puede explicar el encaminamiento demográfico del pueblo que en 1577 tenía 23 casas, 22 en 1663, 40 en 1680 y 47 en 1700. Producto de este crecimiento puede ser la autorización del arzobispo Gaspar Cervantes de Gaeta, del 16 de abril de 1573 de tener pila bautismal en la iglesia, en lugar de tener que ir a Reus, la cual tenía la jurisdicción, superando las incomodidades y peligros que representaba el tener que llevar los recién nacidos a Reus. El arzobispo ordenaba al prior y a sus beneficiarios reusenses que fueran a bautizar los recién nacidos a Almoster. Una prueba de la vitalidad del lugar fue la presencia de una cierta actividad industrial, puesto que en la documentación del 1455 menciona datos de una partida del Horno del pueblo y la existencia de pelaires , documentado en el 1619.

Durante la Edad Media, los vecinos de Almoster se cruzaron con los de la Selva por cuestiones de pastizales y con Reus con problemas de agua. Por tal motivo se establecieron pactos en el 1428 y en 1480. Almoster formó parte de la "Comuna del Camp" desde 1547 y permaneció hasta agosto de 1710, cuando se reafirmó como partidaria del rey-archiduque Carlos de Austria.

En Diciembre de 1527 fue el escenario de una historia trágica. Los bandoleros raptaron a Andreu Pŕmies y a su sirviente, ambos de Almoster, que fueron llevados a una masía del término de Albiol. Allí, los malhechores decapitaron al sirviente y enviaron la cabeza dentro de un cesto que hicieron llevar al pueblo del dueño de la masía donde se habían refugiado. Después, posiblemente por no haber cobrado el rescate solicitado, mataron también a Pamies.

No se tiene ninguna noticia del eco de las guerras del siglo XVII en el pueblo, pero en 1625 se pedían 6 arcabuces para poder participar en la defensa de la tierra contra posibles enemigos o ataques foráneos en el cumplimiento del orden real de armar la comarca. Entonces el peso económico de la ganadería fue importante, ya que el término era atravesado por la cañada de Prades, que tenía corrales. El crecimiento demográfico también se mantenía, en 1708 constaban 41 casas, 68 en 1719, 75 en 1763 i 84,m cinco de las cuales exentas de tributar, en 1773. En 1719 residían en el pueblo 286 personas y 524, en 1787. Este año su iglesia tenía la consideración de parroquia. En 1717 habitaban allí 3 caballeros. Durante todo el siglo XVIII Almoster se mantuvo bajo la jurisdicción del arzobispo. Durante el siglo XIX se produjeron fuertes oscilaciones demográficas: 530 habitantes, en 1830; 621, en 1842; 493, en 1844, en un retroceso imposible de justificar, 535 en 1860 y 412 en 1897, en un retroceso atribuible seguramente a los ecos de la filoxera.

En 1848, según Madoz, tenía las calles en muy malas condiciones, mucha agua y se buscaban minas en Puig de Cama. Los únicos excedentes agrícolas que producía eran vino y avellanas. Habían tres molinos de aceite. Se habla también de una mina de plomo, pero no existe ninguna referencia. A principios del s. XX se produjeron constantes oscilaciones en el número de habitantes, 455, en 1900; 385, en 1920 y después fueron cayendo hasta los 291 en 1950, en el que se inició otra reestructuración que llevó a los 415, en 1970; 384 en 1985, hasta llegar a los 687 en 1997, con 352 casas. Actualmente existen cuatro núcleos de población, Almoster, Puntarrons, Urbanización Picarany y Urbanización Castellmoster.

Los hijos ilustres

Fueron hijos de Almoster los tres hermanos Aymemí Ferrer, misioneros claretianos: Antoni (1881 - 1941), que fue fundador de las reducciones a Basilé Naspupú en 1926 en la Guinea española, fue el autor del catecismo y de otros libros religiosos en bubi, de un diccionario bubi-español y del estudio de los Bubis; Manuel (1878 - ? ); y José (1881 - 1952), que fue un peregrino apostólico que predicó siempre con la palabra y el ejemplo, y extendió la vitalidad del campo de Tarragona en más de quince lugares del mundo, entre ellos Texas, Méjico, Arizona-Yuma, Perú, la Habana, etc. ...

Fiestas y costumbres

- 30 de julio, Festa Major Sants Abdon i Senén
- 29 de septiembre, Festa Major Sant Miquel
- 1er. domingo de diciembre, Festa de l'oli
- 15 de mayo, Festa de Sant Isidre

Edificios de interés

En el pueblo, que forma un núcleo compacto, existen algunas casas con arcos; destacan cal Víctor, que ofrece un cierto aire de masía, y cal Llombart, con unos magníficos balcones renacentistas. La iglesia parroquial, dedicada al Arcángel San Miguel, se acabó de construir en 1704, es correcta y simple, con diversas sepulturas, una de ellas de 1709. El altar de San Miguel, obra de Bonifaç, fue destruido, como el resto de retablos, en 1936. De la antigua ornamentación se conserva sólo un relieve ornamental barroco de San Isidro. Existen diversas masías, la mayoría abandonadas; se destaca por su importancia la masía de Carreras, que Madoz ya distinguía como una hacienda importante a mediados del siglo XIX; la masía de Picarany de la familia del poeta reusense Gabriel Ferrater, y la masía Víctor; propietario de ésta última fue Josep Rosselló Martí, industrial y alcalde de Reus hasta el 1868, que mandó construir en Almoster una sedera, que no se llegó a inaugurar por culpa de la revolución de septiembre, que le obligó a exiliarse, y en la masía se construyeron unas naves para criar gusanos de seda que todavía se conservan. Cerca del pueblo hay un pequeño montículo con tres capillas.

Según la tradición, el nombre del torrente de don Castella proviene de los numerosos muertos castellanos cerca del Carrasclet, en 1714. El topónimo, aparece mencionado en 1520.

 

Bibliografía

- Gran Geografía Comarcal de Catalunya

- Anguera, Pere.- "Història dels pobles del Baix Camp".
Almoster.- Suplement editat pel setmanari "Reus Diari", 1.989


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